Desde
la invención de la agricultura al inicio
de la invasión europea del Anáhuac,
transcurrieron 7500 años de intenso desarrollo
humano. Una de las seis civilizaciones más
antiguas de la humanidad produjo un universo de
conocimientos que hasta nuestros días forman
parte importante de la vida cotidiana, no sólo
de los mexicanos, sino de millones de personas
en todo el mundo. El maíz, el chocolate,
la vainilla, el tomate, el chicle, la tortilla,
la salsa, el calendario de 365.25 días,
entre muchos otros conocimientos, alimentos y
objetos, forman parte de la cultura universal.
Los
antiguos mexicanos, al igual que los egipcios
o los chinos, también inventaron su “bebida
espirituosa”. En todas las civilizaciones
con origen autónomo siempre existieron
bebidas “iniciáticas” que alteraban
la conciencia, desde la cerveza egipcia hasta
el pulque anahuaca. Estas bebidas en un inicio
fueron usadas en procesos de conocimiento de las
escuelas herméticas.
Para
el caso de México, el pulque llamado en
lengua náhuatl “octli”, fue
una bebida sagrada que sólo podían
ingerir los sacerdotes en ocasiones muy especiales
y los ancianos en las fiestas. El pulque se hace
del fermento del maguey a partir del cocinado
de los corazones o piñas de las plantas,
luego se les aplasta para así extraer su
jugo y luego ponerse a fermentar. De esta misma
forma se elabora en la actualidad el pulque y
el mosto para destilar y obtener el mezcal.
En
el Anáhuac existía una Diosa llamada
Mayáhuel ya que del maguey se derivaban
muchos productos como telas, mecates, papel y
medicinas. Los Viejos Abuelos imponian una fuerte
pena a la embriaguez, los “masehuales”
(el pueblo) la primera vez que se les encontraba
en estado de ebriedad en público, eran
trasquilados y sancionados en una plaza, la segunda
vez, eran ejecutados públicamente. La nobleza
y los sacerdotes eran ejecutados en privado a
la primera ocasión.
A
la llegada de los españoles, que habían
aprendido el proceso de la destilación
gracias a los árabes que dominaron España
por ocho siglos, inmediatamente hicieron la conexión
entre los dos conocimientos y nació el
mezcal. Con la materia prima de los antiguos mexicanos
y con la técnica aportada por los árabes,
traída por los españoles.
"Maguey"
es una palabra de origen antillano que denominaba
al aloe o sávila, los Españoles
la tomaron para nombrar de esta forma a todas
las plantas parecidas que fueron encontrando a
su paso.
Agave
es el nombre científico que le dio al maguey
el naturalista sueco Carlos de Linneo a mediados
del siglo XVIII (del vocablo grecolatino agavus).
En lengua náhuatl el maguey es llamado
“metl” o “mexcalmetl”.
La
palabra mezcal tiene su origen en vocablos de
la lengua náhuatl. Algunos sostienen que
deriva de “mexcalli” (“metl”
o ”meztl”: maguey e “ixcalli”:
cocer ) la traducción sería entonces
“maguey cocido”. Bernal Díaz
apunta que los Viejos Abuelos chupaban como un
dulce (como en la actualidad) las pencas del maguey
cocido. Lo cierto es que nuestros antepasados
fermentaban y no destilaban el jugo del maguey
cocido.
Las
palabras maguey y agave son sinónimos,
la diferencia está en el uso que se le
da a la planta. La sábila (o aloe) es aquella
que se utiliza para fabricar aceites o jabones.
El henequén (agave fourcroydes) es la que
se usa para producir fibras.
Del
maguey se produce el pulque, bebida fermentada
muy popular en México y de baja graduación
alcohólica (maguey manso o agave atrovirens
Kawr). El agave es la planta de cuyos jugos fermentados
y luego destilados se obtiene el mezcal.
Hay
más de cien variedades de magueyes o agaves.
Son plantas hermafroditas y monocotiledóneas,
es decir que su semilla es indivisible, como el
maíz, si bien de aspecto son parecidas
a los cactus, pertenecen a otra familia, las amarilidáceas.
Solo
en México existen más de cien especies,
una veintena de subespecies y casi treinta variedades,
con formas y tamaños diferentes. Encontramos
desde el más pequeño “henequén”
o el agave deserti de Baja California, cuyas hojas
solo tienen 30 cm. de largo, hasta el más
grande que crece en el centro del país
que llega a tener un diámetro de 10 metros
y una altura de 3 metros.
Tienen
forma de piña (o ananás) de la cual
salen sus hojas o pencas, a veces rectas y otras
dobladas de manera caprichosa, carnosas pero duras,
de bordes espinosos, a veces de color amarillo
y con una púa en la punta. Sus flores (llamadas
quiotes) llegan a medir 12 metros. La coloración
se encuentra desde el verde claro hasta el verde
oscuro casi púrpura, pasando por varios
tonos de azul.
Se
reproducen de dos formas: una es cortar sus flores,
quitar los pétalos, ya que en cada una
de ellas se forma una yema que da origen a un
hijuelo (un quiote puede dar de 550 a 2500) y
la otra es a partir de un rizoma que surge de
la base de la planta que al encontrarse a ras
del suelo, le da el sol y entonces crece una yema
que da origen a un hijuelo (desde su primer año,
la planta da de 8 a 15 hijuelos, por lo cual es
importante mantener el terreno desmalezado). En
los dos casos se siembran estos hijuelos en invernaderos
hasta que le salgan raíces (de 3 a 4 años).
Posteriormente son transplantados al lugar definitivo
hasta que alcancen el tamaño necesario
para cosecharlos (tardan alrededor de 7 años
en desarrollarse).
A
la llegada de los españoles, en 1519, el
pulque era la única bebida alcohólica
que se conocía. Una vez que se introdujo
en México el proceso de destilación
surgieron bebidas de alto grado alcohólico
obtenidas del agave a las que originalmente llamaron
"vino de agave " o "vino de mezcal",
de donde surgió el tequila a finales de
1800. Técnicamente hablando podría
decirse que el tequila es una forma de mezcal,
pero no que el mezcal es una forma de tequila.
Existen diferencias específicas entre ambas
bebidas, principalmente en la forma de producción
y en la variedad del agave de la cual se obtienen:
el mezcal es una bebida producida de forma artesanal
y 100% de agave, mientras que el tequila se realiza
de forma industrial y no es 100% de agave.
La especie del agave de donde se obtienen estas
bebidas es distinta; en el caso del tequila es
del Agave Tequilana Weber variedad Azul y en el
caso del mezcal es el dePotatorum zucc, Amailidáceas
(Tobalá) y el Angustifolia haw (Espadín).
Por otra parte, a diferencia del tequila, algunas
marcas de mezcal llevan un gusano dentro de la
botella, al cual, desde épocas prehispánicas,
se le han atribuido características afrodisíacas.
Este gusano vive dentro de la planta de agave
y puede ser de dos tipos: blanco o rojo dependiendo
del lugar de la planta de donde se obtenga.
La
elaboración del mezcal empieza cuando,
después de 8 a 9 años, la siembra
del maguey llega a su madurez. Para preparar el
maguey, se cortan las pencas hasta dejar limpia
la "piña", llamado así
el tallo por el aspecto que adquiere después
del corte. Se selecciona según su tamaño,
para facilitar su manejo y cocción dentro
de un horno cónico hecho en la tierra.
Éste es calentado previamente a base de
leña, además de agregar piedras
de río para concentrar el calor. Las "piñas"
se acomodan en el horno y se cubren con bagazo
y mantas durante un período de 3 días.
Cuando
la cocción de las "piñas"
llega al punto ideal, éstas son removidas
y colocadas dentro de un aro de piedra, de aproximadamente
5 metros de diámetro para iniciar la molienda,
en el centro hay un poste vertical que conecta
un eje a una enorme rueda de piedra. Esta rueda
es arrastrada alrededor del aro por un burro o
caballo para machacar el maguey. El maguey machacado
se coloca dentro de barricas de roble, con capacidad
de 300 galones, y se añade un porcentaje
de agua (5 a 10%).
El
tepache, resultado de la mezcla, se deja descubierto
para fermentación natural, sólo
con su propia levadura. Este proceso dura de 4
a 30 días dependiendo de la temperatura
ambiente. El tepache, con los sólidos y
líquidos, es transferido a un alambique
de cerámica o de cobre. Un sombrero de
cobre se coloca arriba del alambique y la mezcla
se calienta, evapora y condensa lentamente a través
de un serpentín que gota a gota deposita
el mezcal en un recipiente de recolección.
La fibra es retirada del alambique y el alcohol
puro de la primera destilación se coloca
nuevamente en el alambique y el proceso de destilación
se repite. El líquido resultante es el
exquisito mezcal.
En
Oaxaca existe una antigua tradición en
cuanto a la elaboración del mezcal, generaciones
enteras de “palenqueros” y muchas
más generaciones de campesinos productores
del agave. Este es “otro mundo”, pues
el campesino tiene que esperar más de ocho
años para cosechar el fruto de su trabajo,
lo que implica una cultura que marca la vida con
“otros tiempos”. Y aunque existen
productores de mezcal que siembran su propio agave,
la mayoría lo compra a los campesinos.
Las regiones más antiguas donde se produce
el mezcal en Oaxaca son: La Cañada de Quiatoni-Narro,
Distrito de Yuatepec, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Ejutla, Matatlán y Sola
de Vega.
En
Oaxaca el consumo de mezcal es habitual y se exporta
más de un millón y medio de litros
a Asia, Europa, Estados Unidos, Canadá
y otros países del mundo.
El
mezcal y su producción están íntimamente
ligados a las complejas tradiciones y costumbres
de la Cultura Popular. Una festividad sin mezcal
es inconcebible. El mezcal es “el agüita
que hace hablar” y como dice el refrán
popular... “para todo mal mezcal y para
todo bien... ¡también!”.
FUENTE:
http://historiadelmezcal.blogspot.com/2009/03/historia-del-mezcal.html
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